Supe del alma rota, de la vida molida,
De la asfixia y lo oscuro, del centro de la angustia.
Supe que a veces duele el pulmón que respira,
el corazón que late por costumbre o inercia.
Pero llegaste, LUZ, como un violento trance,
como una sacudida a la que abandonarme
y abriste la ventana y penetró la vida
y concebí tu amor en la boca y el vientre.
Corté flores, limpié los rincones del miedo
y puse ropa blanca tendida en los balcones
enhiestas banderolas que anuncian la esperanza.
Me entregué a la dulzura como un río de leche.
Preciosa bienvenida a la Luz...(seguro que se queda)
Un beso Rocío
Tus versos son un canto a la vida, muy hermosos, Rocio.
Que bien escribes¡¡
Ten muy buena tarde
Rocío, amiga,
No me importa repetir lo que ya te habrán dicho cientos de veces....¡Escribes maravillósamente bien!
Un beso.
Gracias, compañeros por vuestros comentarios, siempre da mucho gusto recibir palabras bonitas.
Basta esta metáfora: "me entregué a la dulzura como un río de leche", para saber de la perla que contiene su poema, Balcones.
Un abrazo, Argivo.