Hoy quiero compartir con vosotros una anécdota que me ha ocurrido en el trabajo.
Llevo dando clases en la Educación Secundaria ya unos años y siempre que sale alguna referencia de esta en las noticias es para hablar de violencia, reformas inútiles o del consabido fracaso escolar. Es verdad que el día a día en las aulas es muy complicado,a veces ásperos y se da en un clima de incomunicación entre unos profesores y unos alumnos entre los cuales parece haber un abismo cultural, generacional, de motivaciones y sentidos, una sima que acaba tragándote a poco que te descuides.
Pero a veces ocurren cosas inesperadas y mágicas.
Ayer, en clase de 1º de la ESO, el mismo alumno que siempre acaba armando un follón, llamémosle alejandro, por ejemplo, estaba distinto. Triste, callado, sentado en un rincón de la clase. Yo me dije- bien, estaremos todos hoy un poco más tranquilos. me miró con unos profundos ojos negros ( es un niño guapo, con un ramalazo muy bien puesto de la belleza de la raza gitana) y me pareció que había llorado. le pregunté si le pasaba algo y no contestó. Qué raro- pensé- es muy bullanguero y hablador. Todos, también ,los compañeros parecían más callados que de costumbre.
Comencé mi clase. A los pocos minutos, cuando la tarea estaba organizada, los dos alumnos de la primera fila ( los peores estudiantes, los que plantean problemas constantes de disciplina) , me deslizaron hasta mi mesa una nota, un papelito con la caligrafía inconfundible de uno de ellos. La nota decía en letras rojas:
“El abuelo de Alejandro ha muerto esta noche, dígale algo, que está muy mal”
Yo me emocioné, que quieren que les diga. Me pareció un acto delicado, generoso, respetuoso, solidario. Y sobre todo, me emocionó que aquellos alumnos pensaran que yo, que tanto he regañado a Alejandro, sirva en esos momentos para aliviar su tristeza.
Hoy Alejandro no ha venido a clase.
El gesto de estos chicos me ha hecho pensar en la ESPERANZA.
Eso se llama compañerismo,se llamaba,y se llamara supongo y es un acto siempre precioso,y bonito.
Me alegro por ti eso es que te quieren
Un saludo
Rossy, muy conmovedor tu relato, la vida a veces nos enseña que no importa qué clase de ser esté sufriendo, siempre necesita de alguién que le mitigue o acompañe en su dolor y es triste decirlo pero a veces ante la pérdida de un ser querido es cuando se reunen la familia y/o los amigos, un abrazo amiga. Gracias por compartirnos tu experiencia de vida.