Cuando te tiendes

y derramas tu carne,

carne entreabierta,

una hiedra me trepa

y se enreda en lo hondo.

Como un torrente

que rompe los veneros,

agua infinita

brota de la alegría

que tu boca provoca.

En una cueva

Acorralo mis ganas,

olor a fiera,

rugido de alimañas

que alimenta mi vientre.

Vierte la luna

Su lamido de leche,

su luz de ámbar,

y en tu cuerpo dibuja

las formas del deseo.

Fuera, la vida

empuja con su escoria,

boca de podre,

Cerraremos a cal

y canto las ventanas.

Dentro la luz,

la piel estremecida,

la dicha en vena

y esta forma de amarme

tan fieramente tuya.