Un cielo de tormenta

lo atraviesa un relámpago,
rojo espejismo.

Roja herida se abre

como una flor que vence

la madrugada.

La madrugada pone

un velo de ceniza

sobre tus párpados.

Mientras el mundo pasa

y tú que estás tan lejos

te desintegras.

Te vuelves agua negra,

partícula de humo,

gris del olvido.

El olvido es un viento

que bambolea todo

lo que fue nuestro.

Como un trapo olvidado

en algún tendedero

de la memoria.