- Buenos días, yo quería cambiarme de compañía médica.
El funcionario, chaqueta verde hoja, pelo gris y manos eclesiásticas, tecleó no sé qué cosa, y me miró sin verme.
- ¿Por qué razón?
- Porque he visto las ventajas de apuntarme a una nueva, frente a las prestaciones que me ofrece la primera.
- Eso es muy general, mire usted.
- Ya -asentí yo- pero tiene usted una cola de gente que llega al primer piso, los del recodo de la escalera se están muriendo de frío.
El funcionario, olor de ropa mal aireada, caspa en el cuello de la camisa de cuadros azul oscuro, volvió a teclear algo que no entendía, como si la información sobre mis compañeros de cola fuese muy importante.
- ¿Ha traído algo? –preguntó.
- Eso es muy general -le devolví el golpe- ¿qué es lo que se necesita traer?
- Deme su número de afiliado, por favor.
La señorita de los pelos rizados y los labios rojos volvió a pasear la oficina por quinta vez, las llevaba contadas. En el silencio de los pacientes mutualistas sus taconazos y su culo imponente llamaban francamente la atención. Llegó hasta la espalda del funcionario que me atendía, le sopló algo en el oído y se fue. Yo recordé, no sé por qué extraña asociación de ideas, a aquella chica nueva en la oficia, que se llama Farala y es divina, anuncio que debía ser del mismo año en que a Sabrina se le salió la teta en nochevieja, esa teta proletaria, solidaria, turgente. Nos despistó de la conversación y tuvimos que volver a empezar.
- Quería, me dijo usted, cambiar de compañía médica.
- Sí.
Siguió tecleando, muchas, muchas teclas, frunciendo cada vez más las cejas, mirándome por encima de la pantalla del ordenador. Tres personas resolvieron sus asuntos en la mesa contigua y aquel funcionario de manos obispales seguía dándole que dándole a la tecla y poniendo cada vez una cara más rara. Se levantó, consultó al compañero que trabajaba dos mesas hacia atrás, volvió a sentarse, a teclear, a levantarse y a consultar esta vez a la chica farala.
- Hay un problema, tiene usted que hablar con Mari Carmen.
- ¿Mari Carmen?
- Sí, esa mujer morena que está allí al fondo.
Mari Carmen ya me esperaba con su sonrisa de labios rojos.
Me senté frente a ella un poco apabullada.
- A ver- hay un pequeño problema, aparece usted en nuestra base de datos como jubilada.
- ¿jubilada?
- Sí , jubilada desde hace cinco años.
- Pero... eso es imposible, yo estoy en activo, no puedo estar jubilada, tengo treinta años.
- Con treinta años se puede estar jubilada -dijo Mari Carmen- no sabes, hija, lo que uno llega a ver en esta oficina.
- ¿Y como puede arreglarse?
- No lo sé, esta situación es improcedente. El caso es que usted a todos los efectos está jubilada.
Se hizo un silencio. Mari Carmen se atusó el flequillo y me miró desconcertada.
- ¿Ha recibido usted la ayuda por pañales? –me preguntó.
- ¿Pañales?
- ¿Sabe que tiene derecho a dos revisiones de podología, los pañales gratis, las compresas para la incontinencia urinaria, una ayuda para prótesis dentales y un descuento del 60% en productos de ortopedia?
- ¿De qué me está usted hablando?
- De sus prestaciones como jubilada.
- ¿Pero no hay manera de arreglarlo, es un error, no le parece evidente?
Mari Carmen suspiró con fastidio. Se levantó, me puso en primer plano su culo de matrona y me dijo, vuelta de espalda:
-Le voy a imprimir un carné de oro que puede usted usar para descuentos en balnearios y peluquerías.
Mire hacia atrás, aquello cada vez se enredaba más, hacia mi avanzaba un señor flaquito que llegando a nuestra altura preguntó:
-¿Es usted Mari Carmen? Me han dicho que tengo que hablar con usted, en la base de datos aparezco como muerto.
¿ lo ves? como te contestaba en tu comentario de Cortazar, tienes muy similares caracteristicas de escribir que él , surrealismo, mezclado con absurdo
muy bueno Rocio ....
Rocío,
Mi primera visita a tu casa y mi primera agradable sorpresa, jejeje.
Excelente post, que tiene más de realismo que de surrealismo, aunque a primera vista pueda parecer lo contrario, como puede saber cualquiera que haya tenido que enfrentarse con la burocracia de la administración pública y yo podría incluir vivos ejemplos de esto. Tan solo te faltó el que Mari Carmen le presentase la instancia a cumplimentar y las pólizas de rigor.
Besos.
Impagable, Rocío, eso de hacernos reir a la vez que leer un relato impecablemente escrito. Cuántas Mari Carmen nos habremos encontrado por el mundo hasta que tú la metiste en tu pequeño bote de formol
Requiero su dirección o correo postal, para enviarle la novela. Argivo
Muy bueno¡¡
Buena tarde.te agrego como amistad y nos leeremos :)
Pues yo veo el relato muy realista:-)))
Estupendo relato. Buen ritmo. Buen enfoque. Buena resolución y conclusión. Me alzo el sombrero en su honor, damisela. Es un placer leerte.
Gracias Toni, son un placer también tus palabras
eres una webona ijueputa perra morit malparido mountro cabsona ija dl diablo plam l culo
b bos dcim por q ers un malparido mountro ijueputa prra